El cerdo Ibérico - Una raza única y exclusiva de la Peninsula Ibérica

El primer secreto de la singularidad de
los productos Ibéricos, es la raza Ibérica, característico de nuestra Península,
descendiente del jabalí del sur mediterráneo, criado principalmente en el sudoeste
de España y el sureste de Portugal y cuyas características genéticas propias le
otorgan una absoluta exclusividad.
La principal seña de identidad es la capacidad para infiltrar grasa proveniente
de la alimentación mediante bellotas en las dehesas durante la época de la Montanera
(bellotas, pastos y piensos), dando lugar a las características vetas blancas en
la carne, sinónimo de calidad y responsables de la textura, el aroma y el sabor
excepcional de los productos que de él se derivan.
No obstante y bajo el llamado “tronco ibérico”, existen varias razas y variedades
de cerdo Ibérico, como la lampiña y la entrepelada entre las negras; la extremeña
y
la portuguesa (alentejana), entre las retintas o coloradas; la cana y la
dorada, entre las rubias; y una raza manchada característica de las Sierras de Huelva.
A la hora de hablar de cerdo Ibérico uno de los puntos principales es el hecho de
saber si estamos hablando de un cerdo ibérico cruzado (madre Ibérica y padre cerdo
Duroc) o de Ibérico Puro (padre y madre ibéricos). Normalmente en productos de alta
calidad / gourmet estamos hablando de Ibéricos Puros (100% por 100% ibéricos).

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